MATEO AMEZQUITA HERRERA

La Doctrina
del Amezquitismo

"La presente obra nace de la convicción profunda de que Colombia atraviesa una crisis de civilización que no puede resolverse mediante los remedios caducos del pasado ni las utopías destructoras del presente..."

La Hora de la Reconquista

La presente obra nace de la convicción profunda de que Colombia atraviesa una crisis de civilización que no puede resolverse mediante los remedios caducos del pasado ni las utopías destructoras del presente, sino que exige una reconstrucción total del orden político, social y espiritual de la nación basada en principios permanentes que trasciendan las modas ideológicas y los intereses de grupos particulares.

Durante décadas hemos asistido al espectáculo de un país desgarrado por falsos debates entre un liberalismo corrosivo y un socialismo extranjero, entre un capitalismo depredador y un comunismo esclavizante, sin que ninguna de estas doctrinas haya logrado responder a la pregunta esencial que toda comunidad organizada debe plantearse: qué es Colombia y qué debe ser para cumplir su destino histórico y su misión en el concierto de las naciones hispanas.

El Amezquitismo surge como respuesta a este vacío existencial y político, no como mera adición de ideas ajenas ni como síntesis ecléctica de teorías contradictorias, sino como doctrina que brota de la realidad histórica, cultural y espiritual de nuestra patria entendida como unidad con vida propia y derechos superiores a los de los individuos aislados que la componen.

Se trata de una concepción del mundo que rechaza tanto la izquierda como la derecha pues ambas representan facetas de una misma enfermedad mortal: la negación de la comunidad nacional como valor supremo y la entrega de la soberanía a intereses extranjeros o a grupos económicos despersonalizados.

El Amezquitismo es ante todo una filosofía de la restauración, no como mero regreso nostálgico a tiempos pretéritos ni como arqueología política, sino como recuperación vigorosa de valores permanentes aplicados con energía creativa a las necesidades concretas del momento presente.

Rechazamos la idea falsa de que el progreso consista en destruir todo lo anterior para construir sobre ruinas, pues las naciones verdaderas no nacen de la nada ni se reinventan según caprichos ideológicos de intelectuales ajenos a las raíces del pueblo, sino que crecen como organismos vivos que conservan su esencia mientras se adaptan a las circunstancias sin traicionar su naturaleza profunda.

Colombia no es una pizarra sobre la cual dibujar teorías abstractas importadas de Europa o de Norte América, ni tampoco un mero conjunto de individuos reunidos por conveniencia temporal, sino una comunidad histórica con tradiciones propias, con una fe específica, con una forma particular de entender la vida y la muerte, el trabajo y la propiedad, la familia y el poder.

Colombia ha sido atacada durante siglos por fuerzas que buscan su disolución: mediante el separatismo masónico que rompió la unidad hispana, luego mediante el liberalismo disolvente que destruyó los lazos orgánicos de la sociedad colonial, y mediante el socialismo internacional que pretende abolir toda jerarquía natural y toda autoridad legítima.

El Amezquitismo se propone combatir estos enemigos simultáneamente sin concesiones ni debilidades, pues entiende que la defensa de la patria es una guerra total o no es nada.

Bandera del Movimiento

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